El día que murieron mis sueños
Antes de que se forme ideas equivocadas, permítame aclararle que no estoy en depresión, triste, derrotado o cualquier otra cosa parecida que pueda pensarse al leer el titulo de esta publicación. Pero mi intención era atraer su atención y si me esta favoreciendo con leer estas palabras seguramente he cumplido mi objetivo.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!
Sin embargo si quiero hablar del día en el que me dí cuenta que mis sueños ya no estaban allí. No por que no los haya alcanzado o por que una actitud derrotista me estuviera invadiendo y para ponerle a usted en contexto de lo que estoy hablando le daré un marco de referencia acerca de quien era el soñador que hoy no existe mas.
Si hubiésemos tenido esta conversación hace dos años, recién cumplidos mis 30, aun estaba yo con aquellas emociones que caracterizan a la juventud precoz y soñadora. Aquellos idealistas que sienten tener todo lo necesario para enfrentarse con el mundo. Me consideraba un buen empresario, profesional, intelectual, ostentaba un cargo en una multinacional que me permitía acceder a cierta cuota de poder adquirido el puesto y se positivamente que en esa fecha aun estaban allí mis sueños. Soñaba con un mejor trabajo, mas dinero, viajes, carros, conocer el mundo y ganar reconocimiento profesional. Soñaba con hacer muchas cosas apalancado siempre con el potencial que mi «status» me otorgaba. Nada anormal en este sentido, creo que todos en algún momento de la vida soñamos las mismas cosas y no estoy diciendo para nada que este mal aspirar a tales cosas.

Lo cierto es que un día desperté y me dí cuenta que mis sueños ya no estaban allí. En ese momento confieso que entre un poco en pánico. ¿Como puede ser que deje de soñar? y en un intento desesperado por explicarme a mi mismo inicie en este viaje tratando de inventariar aquellos sueños que parecían haber muerto. Luego de hacerlo comprendí finalmente que muchos de ellos los había alcanzado ya, por eso ya no estaban y otros de ellos ya no estaban por que solamente servían a mi propósito y no al propósito mayor que creo con firmeza que estoy destinado a cumplir. Jesús lo puso de esta manera:
Mateo 6:31-34
Nueva Versión Internacional (NVI)
31 Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” 32 Porque los *paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. 33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. 34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.
Entendí entonces que no estaba dejando atrás mi sueños, puesto que sigo esforzándome por cumplir algunos, solamente dejaron de ser mi principal prioridad y algunos incluso cambiaron. Ahora me llama mas la atención una casa moderada en algún suburbio cercano a la ciudad que una gran casa en una cosmopolita área rodada de edificios. Cambie el afán por acumular riqueza en el simple anhelo de tener lo necesario para vivir bien. Cambie los ostentosos vehículos de lujo que alguna vez rondaron mi cabeza por un vehículo cómodo que me lleve a donde quiero. Cuando todo esto cambio en mi mente, entonces me dí cuenta que mis sueños no habían muerto. Simplemente habían madurado.
Creo que lo que trato de transmitir este día es eso, dejemos de ambicionar mas allá de lo que en realidad necesitamos para estar bien. Esto solamente pone una carga y una presión sobre nuestros hombros que en realidad no necesitamos. Dejemos de vivir sirviendo a nuestros propósitos egoístas o producto de la mercadotecnia actual y entendamos ya, que solamente necesitamos servir a un propósito mayor, a un propósito de reino, por que es en ese momento que comienza a hacer sentido aquello de «todas estas cosas les serán añadidas» y entonces experimentaremos lo que en realidad significa la libertad.
Ya no sueño con casas, carros, sueldos y esas cosas, ahora sueño con libertad, tiempo para los amigos, para la familia, tiempo para ministerio para encajar como debo en ese propósito de reino. Por favor, piense lo que acaba de leer y si fue de edificación para su vida, por favor, compártalo con los demás.