Si es posible, haz que pase mi esta copa
Una noche fría, Jesús sabía que era la última vez que podía hablar con papá a solas y tranquilamente, había pedido apoyo a sus amigos para que oraran con el, ya que sabía el poder de la oración hacia el padre, aunque sabía que iban a quedarse dormidos y solamente El iba a hablar con papá.
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Caminando hacia ese refugio en la montaña donde podía hablar libremente, un escalofrío como nunca invadía su cuerpo y en su cabeza daba vueltas la idea de que su hora estaba cerca, y desde ese momento comenzó a sentir la carga del peso del pecado de todo el mundo, el sabía su destino, el sabía que podía salir de esta, sabía que podía clamar y una legión de ángeles llegarían a su rescate e incluso sabía que podía acudir al gran corazón de su papá, aunque también tenía claro que papá no iba a cambiar de opinión ya que el propósito estaba escrito.
Comenzó el momento en que la carga se hacía mas pesada, sabía que no estaba solo y que habían muchos queriéndole hacer daño antes de tiempo y solamente podía levantar sus manos como esperando que el padre las pudiera sostener pero nunca sintió esa conexión, se desplomó, la carga era demasiada, el tormento iba en aumento, y la tensión en su cuerpo provocaba que de el saliera sudor como gotas de sangre, sus ojos nunca se apartaron del cielo donde sabía que estaba papá viéndolo con ojos de misericordia y un profundo dolor en su corazón, y de Jesús únicamente salía amor para papá a pesar que no entendía el por que debía ser de esa manera, su corazón palpitaba con fuerza, como nunca lo había sentido, tenía miedo y sus lágrimas comenzaron a brotar como un niño indefenso se sentía solo, confundido y clamando por última vez por una oportunidad para no sufrir lo inevitable suelto en llanto clamo… PADRE!!!! y el universo hizo silencio… si es posible pasa de mi esta copa… el clamó por la piedad del padre, que con el dolor intenso en su corazón, lo estaba entregando con un propósito sin comparación.
Pero quizá lo más impresionante es la obediencia, y el aceptar la autoridad de Dios que aún sin entenderlo concluye, “Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya!” Sus cuerpo temblaba, su ojos fijos buscando el rostro de papá y sabiendo que el padre Dios estaba con su corazón destrozado, sabía que tenía que aceptar su decisión única y exclusivamente por que lo amaba.
Su respuesta… No hijo, todo está escrito, tu y solo tu lo puedes hacer y ese amor que me tienes, es el amor que tengo hacia toda mi creación, por ese amor es por lo que lo hago.
El cuerpo de Jesús quedó frío, envuelto en un terror que nunca había sentido; lo comenzó a invadir la paz de un abrazo directo del padre y su llanto, como el de un niño en los brazos de papá, no tardó en llegar; respiró, se levantó y entendió que a pesar que no comprendía del todo el propósito de papá, El y solo el lo podía cumplir y había sido creado para cumplir el propósito de Dios sin importar lo que tuviera que pasar únicamente por amor!
